{"id":689,"date":"2013-05-30T19:47:00","date_gmt":"2013-05-30T16:47:00","guid":{"rendered":"https:\/\/epcineytv-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/posibilidades-y-limites-de-las-nuevas-plataformas\/"},"modified":"2013-05-30T19:47:00","modified_gmt":"2013-05-30T16:47:00","slug":"posibilidades-y-limites-de-las-nuevas-plataformas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/epcineytv-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/posibilidades-y-limites-de-las-nuevas-plataformas\/","title":{"rendered":"Posibilidades y l\u00edmites de las nuevas plataformas"},"content":{"rendered":"<table style=\"background-color: #ffffff;\" border=\"0\" cellspacing=\"8\" cellpadding=\"8\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #ffffff;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Por&nbsp;&nbsp;<strong>In&eacute;s Dussel<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\"><strong><br \/><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Argentina es uno de los pa&iacute;ses del mundo con mayor n&uacute;mero de usuarios de las redes sociales. Estar en Facebook o Twitter se volvi&oacute; sin&oacute;nimo de encontrarse con otros, de vida social, y hoy nos permite enterarnos de la vida del otro instant&aacute;neamente, conocer a amigos de amigos, abrirnos nuevas relaciones sociales o laborales, o simplemente juntarnos con otros a los que les gustan las mismas cosas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Adem&aacute;s de mantenernos al d&iacute;a de la vida social, las redes sociales trajeron otros cambios muy importantes. Por ejemplo, esta circulaci&oacute;n horizontal de los mensajes &nbsp;nos permite conocer una enorme cantidad de producciones o mensajes de gente que no necesita pasar por la centralizaci&oacute;n de un canal de televisi&oacute;n o un diario para ser escuchada, y circular nuestros propios mensajes a audiencias mucho m&aacute;s grandes. Esto tiene una dimensi&oacute;n de libertad muy significativa, porque, al menos potencialmente, la desconcentraci&oacute;n de esa circulaci&oacute;n permite que se escuchen otras voces por fuera del poder pol&iacute;tico, cultural y econ&oacute;mico establecido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/elmonitor.educ.ar\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/NETBOOKS12.jpg\" border=\"0\" width=\"550\" height=\"366\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">En la educaci&oacute;n, son muchos los que est&aacute;n explorando usos posibles para las redes sociales, con el supuesto de que hay que estar donde hoy est&aacute;n las nuevas generaciones y la sociedad m&aacute;s general. Hay un uso claro y evidente, que tiene que ver con servir de cartelera o caf&eacute; para encontrarse y compartir novedades, eventos y emociones colectivas. Por otro lado, los muros de Facebook tambi&eacute;n sirven como espacios de una memoria colectiva donde vamos archivando recuerdos e im&aacute;genes que nos ligan con otros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Otros usos posibles tienen que ver con las materias escolares. Algunos profesores eligen usar Facebook o Twitter para estimular o compartir contenidos (sobre todo producciones audiovisuales), y para generar conversaciones sobre los temas de la clase. Los posteos y el chat de Facebook se convierten a veces en extensiones del aula que ya no tiene paredes ni horarios fijos, y que se arma con c&oacute;digos m&aacute;s informales de intercambio que permiten otro tipo de di&aacute;logo. Ese paso tiene sus ventajas, como es el sumar a los alumnos a una charla sobre las materias, pero tambi&eacute;n sus desventajas, ya que el di&aacute;logo puede quedar a un nivel informal y hasta banal. Por ejemplo, una alumna se&ntilde;al&oacute; ante un video de historia posteado por su profesor en Facebook, &ldquo;me gusta porque es verdadero&rdquo;: esa reacci&oacute;n, totalmente leg&iacute;tima en esa plataforma, no deber&iacute;a resultarnos suficiente en un intercambio disciplinar en la escuela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">La cuesti&oacute;n de las desventajas nos lleva a prestarle atenci&oacute;n a otras limitantes que tienen estas plataformas, de las que somos menos conscientes, y que ser&iacute;a bueno traer a pensar sobre los usos posibles de las redes sociales en la escuela.<\/span><span style=\"text-align: right; font-size: 0.85em;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-align: right; font-size: 0.85em;\"><br \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva; font-size: 10pt;\">&iquest;Cu&aacute;les son las posibilidades y los l&iacute;mites de estos nuevos sitios de sociabilidad? Las primeras son m&aacute;s se&ntilde;aladas en el discurso p&uacute;blico, pero tambi&eacute;n es importante reflexionar sobre sus limitaciones. Una primera cuesti&oacute;n que puede decirse para intentar responder a esta pregunta es que las redes sociales tienen algunos rasgos que las convierten en &aacute;mbitos novedosos: la conectividad, la comunicaci&oacute;n casi inmediata, la sociabilidad extensa y la gran visibilidad. Todo eso est&aacute; permitiendo organizar mundos de experiencia muy distintos a los que conoc&iacute;amos. Tambi&eacute;n es una novedad la combinaci&oacute;n de palabras e im&aacute;genes: si bien Facebook y Twitter son plataformas con codificaciones y g&eacute;neros un poco distintos, ambos comparten (y pugnan por intensificar) esa mezcla de signos que puedan expresar ideas y, sobre todo, sensaciones moment&aacute;neas. Por otro lado, traen un modo de estar con otros que nos permite seguir estando solos, al menos f&iacute;sicamente, y regular &ndash;o pretender regular- cu&aacute;nto y c&oacute;mo nos exponemos; esa nueva articulaci&oacute;n de sociabilidad y soledad es otro de sus rasgos b&aacute;sicos.<\/span><span style=\"text-align: right; font-size: 0.85em;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Hay otra cuesti&oacute;n importante, que se vincula al cambio que las redes implican en la trayectoria de la cultura digital de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os. Mientras que al principio del surgimiento de las computadoras se pensaba que el mundo real y el mundo virtual se iban a separar por completo, y que cada uno podr&iacute;a llevar una vida &ldquo;en l&iacute;nea&rdquo; distinta y hasta contradictoria con la de su vida fuera de la red, lo que hoy estamos viviendo es que la experiencia subjetiva se alimenta de ambos mundos y que se los usa para expandir la experiencia de las personas. No se trata tanto de un &ldquo;yo virtual&rdquo; escindido del real, sino de un sujeto que cruza esas fronteras y las convierte en parte de la misma realidad. Claro que esa realidad ya no es la misma que antes, porque la presencia de las redes digitales impone otras referencias, otros lenguajes para hablar de uno mismo, y otros puntos de contacto entre lo real y lo virtual.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Otro de los puntos m&aacute;s salientes de los cambios que introducen las redes sociales, es el borramiento de las fronteras entre lo p&uacute;blico y lo privado. Por ejemplo, la antrop&oacute;loga Paula Sibilia estudi&oacute; lo que ella llama &ldquo;la intimidad del espect&aacute;culo&rdquo;, o el espect&aacute;culo de la intimidad. Las redes sociales generan una exposici&oacute;n de situaciones cotidianas y a veces banales, otras &iacute;ntimas, en un espacio que ya no reconoce las caracter&iacute;sticas de discreci&oacute;n e inter&eacute;s com&uacute;n que antes ten&iacute;a la esfera p&uacute;blica. Por poner s&oacute;lo un ejemplo, hace 30 a&ntilde;os casi nadie hubiera mandado una carta para hablar del vino o el plato que comi&oacute; como norma cotidiana; para contarlo, el suceso ten&iacute;a que ser extraordinario. Mucho menos se pensaba en mostrar im&aacute;genes privadas a un p&uacute;blico desconocido. En cambio, hoy sucede lo contrario: las redes sociales, replicando una cultura visual sensacionalista e impactante, parecen solicitar cada vez mayor exhibici&oacute;n del yo, y ponen bajo sospecha al que no muestra o no comparte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Tan importante como analizar estas transformaciones es poner en evidencia los modos de operaci&oacute;n de las redes sociales, al menos de las m&aacute;s exitosas como Facebook o Twitter. En primer lugar, hay que se&ntilde;alar que son grandes corporaciones que han acumulado un enorme poder econ&oacute;mico y tambi&eacute;n pol&iacute;tico en muy poco tiempo, basado en la posesi&oacute;n de una impresionante cantidad de informaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n. Cada vez que hacemos &ldquo;click&rdquo; en uno de estos sitios, esa acci&oacute;n es codificada por sus programas y es unida a otra serie de informaciones que tienen sobre cada uno de nosotros, que conforma un padr&oacute;n de datos sobre conductas, intereses y afinidades. Esa informaci&oacute;n, puesta junto a la de otros, tiene un enorme valor comercial que estas redes utilizan para venderles a otras empresas que est&aacute;n interesadas en saber qu&eacute; hacemos, qu&eacute; nos gusta, c&oacute;mo reaccionamos frente a distintos eventos, para identificar qu&eacute; pueden ofrecernos. Esto no sucede solamente en las redes sociales (Google es probablemente quien m&aacute;s lo utiliza, en su buscador o en servicios como Gmail o YouTube), pero las redes sociales concentran una cantidad impresionante de gente y eso tiene un valor comercial en s&iacute; mismo. Este tipo de software hace que la publicidad sea cada vez m&aacute;s espec&iacute;fica; si mencionamos en uno de estos sitios la palabra &ldquo;gorda&rdquo;, nos aparecen propagandas de dietas; si mencionamos &ldquo;Tucum&aacute;n&rdquo;, posibilidades de hacer turismo; si hablamos de las ganas de seguir capacit&aacute;ndonos, surgen propuestas de capacitaci&oacute;n. Casi nada escapa a estos detectores de sentimientos y gustos, que se van sofisticando en sus cadenas de asociaciones y est&aacute;n aprendiendo a distinguir si hablamos de Tucum&aacute;n porque estamos pensando en vacaciones o en una situaci&oacute;n pol&iacute;tica reciente. Este paso, actualmente en curso, es nombrado por los desarrolladores de estos sitios como la Internet 3.0: una Internet mucho m&aacute;s orientada a cada uno, masiva pero altamente individualizada y &ldquo;hecha a medida&rdquo; del individuo consumidor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Esta estructura b&aacute;sica de algoritmos automatizados que pueden codificar todas nuestras interacciones en la red es la base de su poder econ&oacute;mico, un poder que no est&aacute;n dispuestos a compartir ni socializar. Aunque en el caso de Facebook y Twitter se proclame la neutralidad y la transparencia de las redes, la informaci&oacute;n sobre esos c&oacute;digos de software y sobre a qui&eacute;n se venden los datos que producen, se guarda en el mayor secreto. Por otro lado, esta informaci&oacute;n puede ser usada tambi&eacute;n con fines pol&iacute;ticos; las dictaduras tienen hoy muchas m&aacute;s herramientas para controlar a la poblaci&oacute;n y detectar y detener a quienes expresan visiones disidentes. No hay dudas que este tipo de software tiene tambi&eacute;n un valor para el conocimiento y para la actividad humana muy impresionante: como sabemos todos los que usamos buscadores o redes sociales para encontrar informaci&oacute;n, nos ahorra pasos, nos gu&iacute;a por respuestas ya conocidas, y nos orienta en las b&uacute;squedas de manera m&aacute;s certera. Pero el costado econ&oacute;mico y pol&iacute;tico no deber&iacute;a pasar desapercibido, pese al esp&iacute;ritu de encuentro y el compartir que predomina en el discurso oficial de estas empresas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Otro aspecto que es importante notar es que son redes que se basan en un criterio de popularidad: tanto como los buscadores que organizan una jerarqu&iacute;a de respuestas en funci&oacute;n de cu&aacute;les han sido las m&aacute;s visitadas, las redes sociales organizan su flujo de tr&aacute;fico de acuerdo al lugar que los sujetos o mensajes ocupan en un orden prioritario de visitas. Pero adem&aacute;s, las redes sociales instituyen como valor que es importante tener muchos amigos o seguidores, y eso define el lugar en la jerarqu&iacute;a. Facebook descubri&oacute; una forma muy ingeniosa para expresar esto: el bot&oacute;n de &ldquo;Me Gusta&rdquo;. Ese simple click organiza muy r&aacute;pidamente un conjunto de informaci&oacute;n sobre qu&eacute; le gusta a qui&eacute;n, y sobre los puntos donde coinciden los gustos populares. Lo que hay que subrayar desde un punto de vista pedag&oacute;gico es que esta funci&oacute;n privilegia la adhesi&oacute;n inmediata a un mensaje, y desalienta otro tipo de operaciones m&aacute;s complejas frente a los textos. Dice J. van Dijck, una estudiosa holandesa de las redes sociales: &ldquo;El concepto de &ldquo;Me Gusta&rdquo; propulsa ideas o cosas populares con un alto valor emocional, en principio a expensas de juicios racionales para los cuales no hay botones en el universo en l&iacute;nea: &lsquo;dif&iacute;cil pero importante&rsquo; no es un juicio promovido por las redes sociales.&rdquo; (van Dijck, 2013, p. 65-66). &iquest;Puede la escuela prescindir del &lsquo;dif&iacute;cil pero importante&rsquo;? Es una pregunta que habr&iacute;a que hacerse al sumarse a estas plataformas, sobre todo para el trabajo disciplinar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Un aspecto potencialmente democratizador de las nuevas plataformas es que la popularidad puede tener or&iacute;genes diversos: pueden venir del mundo &ldquo;real&rdquo; como el de los artistas o pol&iacute;ticos (aunque no todos los &ldquo;famosos&rdquo; trasladan su capital exitosamente del mundo &ldquo;real&rdquo; a las redes sociales), o bien puede surgir como efecto de una habilidad para moverse en este mundo. Este segundo caso es interesante, ya que evidencia nuevos criterios de popularidad nacidos y crecidos en las redes sociales. Son varios los ejemplos recientes de nuevas &ldquo;estrellas&rdquo; de las redes sociales, en general mujeres que cuentan de modo gracioso o agudo sus peripecias cotidianas, y esa forma de ser comentaristas ir&oacute;nicas sobre su existencia las convierte en referentes de una masa enorme y desconocida de personas que se ve reflejada en estas anti-hero&iacute;nas cotidianas. En esos casos, estas mujeres asumen como trabajo principal esta nueva profesi&oacute;n de creadoras de contenidos para las redes sociales, y viven de ello en muy buenas condiciones, gracias a la publicidad abierta o encubierta con la que se asocian.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Pero esos perfiles exitosos en esta nueva cultura se&ntilde;alan algo que est&aacute; mucho m&aacute;s extendido, aunque con menor &eacute;xito: para ser populares en la red, hay que auto-promocionarse, hay que saber qu&eacute; decir, y c&oacute;mo &ldquo;venderse&rdquo;. Como dice la autora ya cita, J. van Dijck, &ldquo;el impulso de convertir a la vida en una experiencia p&uacute;blicamente anotada ha borrado la distinci&oacute;n entre la publicidad y el auto-expresarse, el marketing y la identidad&rdquo; (van Dijck, 2013, p. 76). Para esta autora, el imperativo de compartir, de expresar y &ldquo;contarlo todo&rdquo;, es un elemento estructurante de la sociabilidad contempor&aacute;nea, y esto tiene efectos diversos, algunos productivos y otros preocupantes. Entre los productivos, est&aacute; abrir espacios de conversaci&oacute;n con otros desconocidos que pueden desafiarnos y enriquecernos con perspectivas inesperadas. Entre los preocupantes, est&aacute; la obligaci&oacute;n de hablar de uno mismo de cierto modo estereotipado (por ejemplo con el Timeline de Facebook), de auto-promocionarse para tener m&aacute;s amigos o seguidores, y por el lado social, est&aacute; la creciente invasi&oacute;n de lo p&uacute;blico por temas privados y la banalizaci&oacute;n del debate colectivo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<span style=\"font-family: verdana, geneva; font-size: 10pt; color: #333333; text-align: justify;\">Poner de relieve estas formas de operar de las redes sociales, la base econ&oacute;mica y pol&iacute;tica en la que se sustentan, y las formas culturales y tipos de intercambio que privilegian, no quiere desmerecer el gran valor que tienen en la sociedad actual. Como se se&ntilde;al&oacute; al comienzo del art&iacute;culo, las redes abren nuevas rutas de comunicaci&oacute;n, espacios de encuentro y de memoria colectivas, y permiten una circulaci&oacute;n horizontal de la cultura y la informaci&oacute;n que tiene un enorme potencial democratizador. Pero todo eso no tiene que tapar que igualmente importantes son sus intereses econ&oacute;micos, su enorme concentraci&oacute;n de informaci&oacute;n y poder sobre poblaciones transnacionales, y su privilegio de comunicaciones altamente emocionales, poco reflexivas y ef&iacute;meras. La escuela puede utilizar estas redes para sus fines, pero adem&aacute;s ser&iacute;a deseable que ayude a trabajar y reflexionar sobre algunas de estas caracter&iacute;sticas de las nuevas plataformas. Valdr&iacute;a la pena pensar ejercicios que ense&ntilde;en que las redes sociales, sobre todo estas grandes corporaciones, no son medios neutrales de comunicaci&oacute;n ni son instituciones filantr&oacute;picas, que privilegian ciertas formas de lenguaje y de expresi&oacute;n sobre otras, que est&aacute;n concentrando un enorme poder y que eso desaf&iacute;a a los gobiernos y a la ciudadan&iacute;a, y que por eso es importante entender c&oacute;mo funcionan. No est&aacute; mal que la escuela est&eacute; en Facebook; lo que no deber&iacute;a pasarnos es dejar pasar la oportunidad para trabajar ese &ldquo;estar&rdquo; como modo de reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre el mundo en el que vivimos. Tampoco habr&iacute;a que renunciar a promover otras acciones en esas mismas plataformas: en esa exploraci&oacute;n, quiz&aacute;s a alguno de nuestros alumnos consiga darle forma al bot&oacute;n de &ldquo;dif&iacute;cil pero importante&rdquo; que J. van Dijck reclama.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva; font-size: 10pt; color: #333333; text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/elmonitor.educ.ar\/category\/secciones\/cultura-digital\/\" target=\"_blank\">http:\/\/elmonitor.educ.ar\/category\/secciones\/cultura-digital\/<\/a><\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por&nbsp;&nbsp;In&eacute;s Dussel &nbsp; Argentina es uno de los pa&iacute;ses del mundo con mayor n&uacute;mero de usuarios de las redes sociales. 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